Denuncia falsa por agresión homófoba resulta ser un caso de sadomasoquismo consentido


El pasado domingo gran parte de los medios de comunicación en habla hispana se hicieron eco de un posible caso de violencia homófoba contra un joven de 20 años. El herido relató que un grupo de 8 individuos encapuchados le agredieron en el barrio madrileño de Malasaña al grito de “maricón”, mientras le rajaban el labio y le escribían en una nalga la palabra “maricón” con una navaja.

A pesar de la falta de pruebas documentales, la falta de testigos y de que estas declaraciones contradecían las imágenes captadas por las cámaras de seguridad de la zona,  la comunidad LGTBI y algunos titulares de impacto a nivel internacional presupusieron la veracidad de estos hechos y lo calificaron como “parte de una campaña homófoba generalizada”.

Por su parte, todos los partidos políticos se solidarizaron con el joven y condenaron la violencia y las formaciones progresistas alegaron que la derecha está propagando un clima de violencia contra el colectivo LGTBI.

Finalmente el joven ha confesado a la Policía que todo fue consentido. En realidad se trató de un episodio de sadomasoquismo voluntario, un encuentro sexual violento con un amante diferente a su pareja. Al parecer la denuncia habría sido una tapadera para encubrir la infidelidad, pero superado por las incongruencias de su propio relato acabó confesando la verdad ante la policía, desmintiendo todos y cada uno de los prejuicios sentenciados por la prensa internacional, y dejando obsoletos las proclamas del activismo LGTBI en España, que aún así ha salido a la calle a protestar contra este episodio ficticio de violencia homófoba.

El joven podría enfrentarse a una pena de entre seis meses y dos años de cárcel, por denuncia falsa, y ha asegurado ante los micrófonos de ‘Cuatro al Día’ que “desearía que le tragara la tierra”.

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