La exaltación de lo oscuro, lo irreverente y lo sórdido es ahora tendencia


Durante los últimos años han proliferado los shows que usan a Lucifer como icono. El ejemplo más reciente es el del espectáculo Bacanal, del Circo de los Horrores, en el que Lucifer adquiere el papel protagonista exaltando lo oscuro, lo sórdido, lo irreverente y lo escandaloso. Más allá del marketing, las declaraciones del actor Suso Silva confirman la simbología que se esconde detrás de la estética que están adquiriendo los personajes de la gran pantalla y del teatro. El actor declaraba para El País en 2016 que “nunca había considerado a Lucifer como un monstruo, sino un demonio que han echado a patadas del cielo por revolucionario”.

El protagonista también declaraba que se sentía encantado por representar a Lucifer  para ofrecer vicio, corrupción, sexo, lujuria y juego.  Por su parte, los responsables del espectáculo lo presentan así: “Cuenta la leyenda que Lucifer, maestro de ceremonias, ofrece a los humanos una noche de excesos, lujuria y placer a cambio de su alma”, tal y como informa Religión en Libertad.

Lo que antes era malo, ahora es bueno

La industria de la moda y el cine está poniendo cada vez un mayor acento en los personajes villanos, especialmente en aquellas historias destinadas al público infantil, como Cruella, Úrsula o Maléfica, entre otros nuevos referentes de Disney, tal y como informa Religión en Libertad.

Se trata de cambios sensibles en el lenguaje audiovisual que apuntan a un cambio de paradigma moral: lo que antes era malo, ahora es bueno y viceversa; lo que antes era bueno ahora es malo.

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